sábado, mayo 07, 2011
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sábado, abril 23, 2011
domingo, abril 10, 2011
Quiero Quiero Quiero
- Quiero que me llegue un mensaje al cel, al fb, telegrama, perdido en msn, lo que sea, que saque una sonrisa sincera.
- Quiero un helado enorme, solo para mí, con mucho chocolate
- Quiero que alguien haga algo lindo por mí, algo espontáneo y dulce (seh, estoy cursi)
- Quiero detener el tiempo para hacer el trabajo que debo presentar mañana
- Quiero que esta sensación de tranquilidad y la idea de que todo va a estar bien se quede conmigo por lo que queda del año...
domingo, abril 03, 2011
He decidido regresar
Hace nueve meses no escribía para este lugarcito que creé. Pido perdón a todos los que me leen, no daré excusas porque no sonarán realmente convincentes. Aun así puedo decirles que regreso; no sé qué tan seguido vaya a escribir por acá, pero prometo no desaparecer durante tanto tiempo.
Les comento que todo va bien, algunas cosas siguen como venían la última vez, otras por supuesto han cambiado. Se han roto lazos que parecían inquebrantables, se han fortalecido los que más importan… y han nacido cosas nuevas que me hacen sentir bien.
Pero bueno, no puedo intentar resumir en esta entrada nueve meses, hay mucho por decir y aun me debato entre lo que debo o no escribir :] Así que para reivindicarme y recomenzar de buen modo, les dejaré una pequeña historia que escribí. No me pertenece del todo, es algo que vivió alguien, por lo tanto le pertenece a ella y al chico con el que compartió esas horas:
Su mano acariciaba la mía suavemente, con lentitud, con cuidado, como si no quisiera dañarla; atesorando cada segundo en el que tocaba mi piel. Reposaba su cabeza en mi hombro, logrando esconder su nariz en mi cabello negro y aspirar profundamente el aroma que este desprendía.
Yo cerraba mis ojos, me dejaba hacer, le permitía disfrutar mi esencia, llenarse de ella con el tacto, con el olfato. Respiraba acompasadamente aparentando tranquilidad, sin embargo sentía cómo mi corazón latía con cierta rapidez.
Abría mis manos y él las recorría, entrelazaba mis dedos y yo no deseaba soltarlo en ningún momento. Nuestras almas se impregnaban con el tango que sonaba, que entraba por nuestros oídos, que nos invadía; y, como si el destino fuera cierto y ya todo estuviera escrito, las palabras que formaban la canción hacían un eco perfecto a lo que sentíamos entre nosotros, a lo que nos decíamos con la respiración, con los dedos, con el silencio.
Ni siquiera el fuerte aplauso que el auditorio dirigió al final pudo romper la conexión que se fue tejiendo entre los dos desde que la súbita confesión se había dado horas atrás. Y minutos después, mientras recorríamos las calles solitarias que nos llevaban al cierre de la noche, seguíamos envueltos en el sentimiento sincero de lo que había estado reprimido durante tantos meses. Las casas, con su alma llena de sabiduría, protegían nuestros cuerpos que caminaban impulsados por la inercia… habían tantas cosas por decir y aun así no éramos capaces de separar los labios para expresarlas, el miedo de arruinar los segundos finales de un día perfecto, era mucho más fuerte.
Con una gran resistencia dentro de nosotros llegamos al sitio de la despedida. Nuestras miradas se encontraron y se dijeron todo lo que habíamos estado callando. Un último abrazo cerró ese día perfecto que no volvería a repetirse… al separar nuestros cuerpos el peso de la razón se hizo más fuerte y entendimos con dolor que la magia había terminado, que ya éramos parte del recuerdo, que solo quedaba intentar retener las canciones, las palabras, los gestos y las sonrisas que aquel martes nos había permitido vivir.
jueves, junio 24, 2010
Hace unas cuantas semanas leía Mujeres de ojos grandes de Angeles Matretta y uno de los tantos relatos que me dejaron estupefacta, enredada -y por qué negarlo- enamorada, quiero compartirlo acá. Espero que les guste tanto como a mí.
Era tan precavida la tía Mari que dejó comprado el baúl de olinalá en el que deberían poner sus cenizas. Y ahí estaba, en mitad del salón hasta donde todos los que la quisieron habían llegado para pensar en ella.
Tía Mari tuvo una amiga de todo corazón. Una amiga con la que hablaba de sus pesares y sus dichas, con la que tenía en común varios secretos y un montón de recuerdos, una amiga que estuvo sentada junto al cofrecito sin hablar con nadie durante todo el día y toda la noche que duró el velorio. Al amanecer se levantó despacio y fue hasta él. Cuando estuvo cerca, sacó de su bolsa un frasco y una cuchara, alzó la tapa de madera perfumada y con la cuchara tomó dos tantos de cenizas y los puso en el frasquito. Hizo todo con tal sigilo que quienes estaban en la sala imaginaron que se había acercado para rezar.
Sólo fue descubierta por un par de ojos, a su dueña le rindió cuentas tras verlos brincar de sorpresa:
-No te asustes -le dijo-. Ella me dio permiso. Sabía que me hará bien tener un poco de su aroma en la caja donde están las cenizas de los demás. Siempre que puedo me llevo un poco de los seres a los que seguiré queriendo después de muerta, y lo mezclo con los anteriores. Ella me regaló la caja de marquetería donde los guardo a todos. Cuando yo muera, me pondrán ahí adentro y me confundiré con ellos. Después, que nos entierren o nos echen volar, pero juntos.
lunes, mayo 03, 2010
Dispersión en la clase de filosofía
Según Cortázar los libros van siendo el único lugar de la casa donde todavía se puede estar tranquilo.
Tengo muchos libros en mi habitación, ya no sé dónde meterlos.
Sin contar los que tengo prestados. Debo pedirlos.
Quiero una arepa con jamón de la cafetería.
Tengo hambre pero no tengo sueño.
Seguro como y me dan ganas de dormir.
8:20 ya casi se termina la clase.
Ya casi? Faltan 40 jodidos minutos.
Y según el profesor no existe nada. Todo es un juego.
O sea que si no existo, soy el producto de la imaginación de alguien.
De quién?
Qué imaginación la de ese alguien.
Y está loco, además de imaginarme, introdujo en mi imaginación todo lo que me rodea.
Me gusta lo que me rodea.
No, no todo. No me gusta el tomate de árbol ni las arañas.
Pero me gusta llenar formularios.
Hace mucho no lleno uno, desde diciembre o enero.
Ya empezó Mayo.
Casi se termina el 2010.
Ha sido un buen año. Soy más feliz, quiero a más personas.
No he hecho el trabajo de sociología.
La sociología es una de las cosas que no me gustan.
Ni la filosofía. Aunque ya casi se termina la clase.
Y el profesor regresa a la idea del juego.
Ahora es una sopa que no es sopa, es agua con pasto.
8:30 nooo! 30 minutos!
Y ahora estamos disfrazados de estudiantes.
Debemos demostrarle que somos estudiantes.
Y si no conseguimos hacerlo?
No nos ha dado las notas ¬¬
Según Platón la escritura no sirve
O sea que estoy perdiendo mi tiempo?
Si es asi, me gusta perder el tiempo
“Cuánto falta?” pregunta Daniela
Angie le muestra el reloj y yo me quedo sin saber cuánto falta.
Julieth me pide que sonría.
Otro alguien ama mi sonrisa.
Y yo amo a ese otro alguien
8:36 Ahora sí el profesor va a cerrar la idea.
Platón dice que hay cinco elementos.
Maldición! Eso debo anotarlo.
