jueves, mayo 26, 2011

Un cuento de Jueves

Hola ;)


Acabo de escribir un cuento para una clase que tengo mañana, me gustó y me dieron ganas de compartirlo con ustedes, así que recibo sus comentarios. 



-No quería que fueras tú, Alejandra.
-Yo no te quería a ti, Pedro.
Despegamos las miradas del techo azul para posarlas en nuestros ojos. Después de tres minutos, sonreímos al tiempo y nos fuimos a comer helado a la cocina, así desnudos como estábamos.
Mientras jugaba en mi boca con los trocitos de galleta que salían entre la vainilla, recordé cómo mis minutos se encontraron con los de Pedro al lado del lago de los patos. Aquella tarde estaba fresca y el parque invitaba a caminar. Yo salí de mi casa con ganas de encontrarme a Juan, quien cada miércoles caminaba hasta el lago a las tres, alimentaba a los patos y se iba por un postre de limón.
Entonces salí a las tres y llegué hasta el lago, pero los patos no tenían quien los alimentara. Juan no había ido. Luego me enteré de que su reloj dejó de funcionar y todo el día creyó que eran las diez de la mañana.
A los dos minutos llegó Pedro y alimentó a los patos. Yo no despegaba la mirada de su figura alta y delgada; pensaba que no lo quería a él, pero había ido a buscar a un hombre que alimentara a los patos un miércoles a las tres. Ahí estaba mi hombre, y ahí estaban los patos comiendo.
Él me miró, me preguntó si esperaba a alguien y fuimos caminando a la pastelería en la que Juan comía postre de limón.
Ahora estábamos en la cocina de su casa, comíamos helado, con nuestros cuerpos desnudos.
-Pero ahora sí te quiero a ti –me dijo rompiendo la foto de la rubia a la que esperaba encontrar él ese miércoles en el lago.

sábado, mayo 14, 2011

Soy mala con los títulos, así que: Sin título

Hoy tuve que desprenderme tortuosamente de mi cama a las 10 de la mañana. Estoy en finales de la universidad, y, gracias a mi pereza, ahora tengo trabajo acumulado y poco tiempo :S
La verdad es que llevo una hora y media despierta, y aun no he empezado mis deberes :P Sin embargo, no quería dejar pasar este fin de semana sin publicar entrada. Lo que van a leer a continuación es un poema que escribió L.U. en mi cuaderno, cuando estábamos en una clase muy aburridas:

Corazón de melocotón
no eres ni una fresa
ni un melón
¿serás tan tierna como sandía?
tal vez más jugosa que mandarina
ya no interesa mi corazón
si eres limón o melocotón
yo solo quiero que seas mía
ser siempre tuya, tu uchuvita


♥ Amo a L.U.
Nos leemos luego ;)

sábado, mayo 07, 2011

...

Es la única persona que tiene ese poder sobre mí, que es capaz de convencerme aun cuando ya he tomado decisiones que están ancladas.
La única persona que puede hacer que sienta calma y completa tranquilidad sin importar lo que pase alrededor, o entre nosotros.
La única persona que lo cambia todo con una sola palabra.
La única persona que consigue romper y triturar mi alma, mi corazón, mi fortaleza, mil veces... parece que nunca es suficiente.
Y es la única persona a la que le permito todo eso, y a la que le perdono mucho más.

sábado, abril 23, 2011

domingo, abril 10, 2011

Quiero Quiero Quiero

En medio de tantas cosas que me han pasado en los últimos días quedé algo confundida... muy confundida, para ser sincera. Sin embargo, gracias a una inspiración, coloque a Janis Joplin en el reproductor de música y todo empezó a aclararse, pude hacer trabajos, y concretar ciertas cosas que quiero. Así que las comparto:

  • Quiero que me llegue un mensaje al cel, al fb, telegrama, perdido en msn, lo que sea, que saque una sonrisa sincera.
  • Quiero un helado enorme, solo para mí, con mucho chocolate
  • Quiero que alguien haga algo lindo por mí, algo espontáneo y dulce (seh, estoy cursi)
  • Quiero detener el tiempo para hacer el trabajo que debo presentar mañana
  • Quiero que esta sensación de tranquilidad y la idea de que todo va a estar bien se quede conmigo por lo que queda del año...
¡Ojalá no sea mucho pedir!

Nos leemos en otra ocasión, prometo que no pediré tanto a la próxima :]

domingo, abril 03, 2011

He decidido regresar

Hace nueve meses no escribía para este lugarcito que creé. Pido perdón a todos los que me leen, no daré excusas porque no sonarán realmente convincentes. Aun así puedo decirles que regreso; no sé qué tan seguido vaya a escribir por acá, pero prometo no desaparecer durante tanto tiempo.

Les comento que todo va bien, algunas cosas siguen como venían la última vez, otras por supuesto han cambiado. Se han roto lazos que parecían inquebrantables, se han fortalecido los que más importan… y han nacido cosas nuevas que me hacen sentir bien.

Pero bueno, no puedo intentar resumir en esta entrada nueve meses, hay mucho por decir y aun me debato entre lo que debo o no escribir :] Así que para reivindicarme y recomenzar de buen modo, les dejaré una pequeña historia que escribí. No me pertenece del todo, es algo que vivió alguien, por lo tanto le pertenece a ella y al chico con el que compartió esas horas:

Su mano acariciaba la mía suavemente, con lentitud, con cuidado, como si no quisiera dañarla; atesorando cada segundo en el que tocaba mi piel. Reposaba su cabeza en mi hombro, logrando esconder su nariz en mi cabello negro y aspirar profundamente el aroma que este desprendía.

Yo cerraba mis ojos, me dejaba hacer, le permitía disfrutar mi esencia, llenarse de ella con el tacto, con el olfato. Respiraba acompasadamente aparentando tranquilidad, sin embargo sentía cómo mi corazón latía con cierta rapidez.

Abría mis manos y él las recorría, entrelazaba mis dedos y yo no deseaba soltarlo en ningún momento. Nuestras almas se impregnaban con el tango que sonaba, que entraba por nuestros oídos, que nos invadía; y, como si el destino fuera cierto y ya todo estuviera escrito, las palabras que formaban la canción hacían un eco perfecto a lo que sentíamos entre nosotros, a lo que nos decíamos con la respiración, con los dedos, con el silencio.

Ni siquiera el fuerte aplauso que el auditorio dirigió al final pudo romper la conexión que se fue tejiendo entre los dos desde que la súbita confesión se había dado horas atrás. Y minutos después, mientras recorríamos las calles solitarias que nos llevaban al cierre de la noche, seguíamos envueltos en el sentimiento sincero de lo que había estado reprimido durante tantos meses. Las casas, con su alma llena de sabiduría, protegían nuestros cuerpos que caminaban impulsados por la inercia… habían tantas cosas por decir y aun así no éramos capaces de separar los labios para expresarlas, el miedo de arruinar los segundos finales de un día perfecto, era mucho más fuerte.

Con una gran resistencia dentro de nosotros llegamos al sitio de la despedida. Nuestras miradas se encontraron y se dijeron todo lo que habíamos estado callando. Un último abrazo cerró ese día perfecto que no volvería a repetirse… al separar nuestros cuerpos el peso de la razón se hizo más fuerte y entendimos con dolor que la magia había terminado, que ya éramos parte del recuerdo, que solo quedaba intentar retener las canciones, las palabras, los gestos y las sonrisas que aquel martes nos había permitido vivir.

jueves, junio 24, 2010

Hace unas cuantas semanas leía Mujeres de ojos grandes de Angeles Matretta y uno de los tantos relatos que me dejaron estupefacta, enredada -y por qué negarlo- enamorada, quiero compartirlo acá. Espero que les guste tanto como a mí.


Era tan precavida la tía Mari que dejó comprado el baúl de olinalá en el que deberían poner sus cenizas. Y ahí estaba, en mitad del salón hasta donde todos los que la quisieron habían llegado para pensar en ella.

Tía Mari tuvo una amiga de todo corazón. Una amiga con la que hablaba de sus pesares y sus dichas, con la que tenía en común varios secretos y un montón de recuerdos, una amiga que estuvo sentada junto al cofrecito sin hablar con nadie durante todo el día y toda la noche que duró el velorio. Al amanecer se levantó despacio y fue hasta él. Cuando estuvo cerca, sacó de su bolsa un frasco y una cuchara, alzó la tapa de madera perfumada y con la cuchara tomó dos tantos de cenizas y los puso en el frasquito. Hizo todo con tal sigilo que quienes estaban en la sala imaginaron que se había acercado para rezar.

Sólo fue descubierta por un par de ojos, a su dueña le rindió cuentas tras verlos brincar de sorpresa:

-No te asustes -le dijo-. Ella me dio permiso. Sabía que me hará bien tener un poco de su aroma en la caja donde están las cenizas de los demás. Siempre que puedo me llevo un poco de los seres a los que seguiré queriendo después de muerta, y lo mezclo con los anteriores. Ella me regaló la caja de marquetería donde los guardo a todos. Cuando yo muera, me pondrán ahí adentro y me confundiré con ellos. Después, que nos entierren o nos echen volar, pero juntos.