sábado, enero 30, 2010

Soy una mala madre con mi blog, está a punto de terminar el primer mes del año y hasta ahora me decido a actualizar. Y sinceramente no es que antes no tuviera nada que decir… simplemente he tenido tantas cosas en mi cabeza que me daba pereza sentarme a redactar lala

Pero acá estoy y creo que es necesario hablar del comienzo del año, una nueva década para todos. Al contrario de muchas personas no tengo propósitos muy visionarios, ni cosas como: seré mejor persona, haré dieta, haré ejercicio (¿), dejaré tal hábito. Decidí no proponerme nada para no decepcionarme al final del año por no haberlo cumplido, sí lo sé, soy algo pesimista a veces (si no es que la mayoría de las veces).

Sólo quiero vivir el 2010 al máximo. El año empezó con grandes cambios en mi vida: estoy conociendo nueva gente, estoy haciendo lo que me apasiona. No sólo cambió lo que me rodea, las personas que frecuento o mi horario para dormir; siento que algo dentro de mí es diferente… no puedo asegurar qué, hay quien dice que soy más romántica y creo que tiene razón. Pero no es eso en sí. Sólo sé que cambié, soy una persona diferente aunque queden cosas de la vieja Eri por ahí.

Resumiendo, quiero hacer de este año algo maravilloso en mi vida. (Es mi último cumpleaños que empieza con el 1 jajaja después vendrán los 20 y todo cambiará aún más). Quiero gozármelo y aprovechar cada momento que tenga con mi familia, con mis amigos, con lo que amo, con los que me aman… Si debo escoger una sola meta para sentirme satisfecha el 31 de diciembre de este año, que sea ser feliz… sonreir más veces, llorar de alegría, disfrutar el aire, el mundo entero. Ver cada obstáculo como una oportunidad de crecer y no lamentarme por las malas decisiones…

Feliz 2010!!! Con un mes de retraso…

domingo, octubre 25, 2009

De luces navideñas...

En esta semana que pasó descubrí algo mientras tenía una conversación de esas productivas con mi mejor amiga: No me gusta que sean intermitentes. Nadie. Ni mis amigos más cercanos, ni mi profesor de taller, y mucho menos el chico con el que tengo un no-sé-qué.

Me gusta tener las cosas seguras, saber con qué cuento. Tener claro lo que poseo y lo que no, porque eso de la incertidumbre no fue hecho para mí.

No va conmigo que aparezca un día por esplendor “divino”, sea genial, me haga sonreír, provoque un brillo inusual en mis ojos, se despida con un “te quiero y necesito verte… (Que en su boca no suena trillado sino especial, con mucho sentido y embelesador), y durante tres o más días se pierda como si la tierra se hubiese abierto justo donde él se encontraba y lo hubiese absorbido completico.

Y lo más absurdo de todo es que pasé a llenar la lista de mujeres que mantienen una esperanza, y que cuando, después de un montón de horas, la tierra los deja en libertad y las saludan vuelven a sonreír, y a levitar por algo que se enciende en su interior. ¿Qué me pasó? Me atacó la debilidad, me volví vulnerable. ¿Pero en qué momento? No tengo la más coñera idea. Aunque me encantaría saberlo: ¿En qué momento pasó de ser un no-sé-qué como cualquiera de los que ha pasado en mi vida, a ser alguien de verdad importante y con un sentido más profundo? Porque eso fue lo que pasó; seguramente si no hubiese sido así, después de la primera desaparición yo habría emigrado con mi orgullo en el cielo a otro lado. Es más, la desaparición habría sido efectuada por mí, no por él.

Pero el punto acá, más que mis interrogantes existenciales, es que no me gusta la intermitencia… Por eso no me gustan las luces de los árboles navideños!

lunes, octubre 12, 2009

Cambios!

Desde la última vez que publiqué (hace cuatro meses exactos) se han efectuado algunos cambios en mí. Hoy tengo las uñas menos largas, me he cortado el cabello dos veces, y en la última casi me lo quito por completo. He vuelto a demostrar la ternura que guardé hace dos años bajo una dura capa de insensibilidad; pero aún así decidí dejar de lado las ilusiones.

La pérdida que me producía pánico se disolvió. Ya no están ni las perdidas ni el pánico.

A los hombres los quiero cerca como amigos… o como-algo-más-que-amigos (y no a todos!). Nada serio que implique presentar a la familia, a los amigos y demás entornos… O tener que planear encuentros para que la rutina no absorba lo que empezó bien.

Kilos pesados: 49… Lo cual me asombra porque esperaba haber subido de peso gracias a la ansiedad que estoy manejando; pero en cierta parte es mejor y envidiable: se aumentó la cantidad de comida ingerida y se disminuyó el peso 6 Kilos.

Otras Novedades: Ya no peleo tanto con mi papá, busqué una cita con el psicólogo de la Uni pero hasta él me huye y soy una adicta compulsiva.

… No voy a prometer que escribiré más seguido, porque nunca lo cumplo! Pero prometo sonreir más. Ah! Empezaré un curso de yoga, así que seré más “serena”.

Y para cerrar algo de Angela Botero que me enredó:

“Ella hará todo porque

Le asusta

No ser

Lo que el busca.

El hará todo

Para que ella

Sonría y sea

Suya un día”

sábado, junio 13, 2009

Todo en el momento indicado...

En una ocasión, hace año y pedazo, en la casa de mi mejor amiga tuve una conversación con un amigo muy valioso y con el cual no hablo hace rato ¬¬. Recuerdo que yo acababa de pasar por una situación difícil y que él intentaba brindarme unas palabras de consuelo, que por cierto le salieron muy bien ^^. Yo había llorado como nunca en toda mi vida (literalmente) y cuando me calmé las palabras que dijo fueron:

“Llorar es algo muy necesario para todos Eri. Después de la muerte de mi mamá no volví a llorar por un largo tiempo, pero un día las lágrimas volvieron a salir y no se detenían… Es como si hubiesen estado contenidas durante todos estos años y en el momento menos esperado salieron. Lloré hasta que me quedé dormido.”

Hoy especialmente vino a mi mente esa conversación, porque desde hace un tiempo mis lágrimas no querían salir u.u A pesar de tener el deseo de soltarlas, no lo hacían… y una sensación incómoda se posaba en mi pecho. Pero tal como lo dijo mi amigo, en el momento menos esperado (viendo una película en cine) salieron. Y fue impresionante, lloré y lloré demasiado. Nadie lloró así… v.v No pude parar en ningún momento, y aún cuando salí de ahí y llegué al carro seguían saliendo unas débiles lágrimas de mis sexys ojos - B)

Estoy en mi habitación escribiendo esto con una sensación de alivio en mi pecho y, aunque no me gusta admitirlo, lágrimas saliendo aún.

Después de mucho tiempo la “predicción” se cumplió… y a pesar de las lágrimas me siento reconfortada porque de verdad necesitaba que salieran. Sólo espero quedarme dormía en el momento indicado…

Desafío de Natilla

Resucité. V.V Me perdí por varias razones, pero estoy demasiado cansada para escribirlas jejejeje Así que Nata me ha desafiado en su blog asi que he decidio responderle:

Este desafio se trataba de lo siguiente:

1.- Coge el libro que tengas más cerca.

2.-Abrelo por la página 161

3.-Busca la 5 frase completa

4.- Cita la frase en el blog

5.-Pasalo a otros cinco blogs

“…luego indiqué en silencio a los bebedores de sangre que entraran.”

*Sangre y Oro, Anne Rice*

Y no desafío a nadie porque la vdd me da pereza jajajaja

domingo, febrero 22, 2009

Porqué odio los domingos

Cada domingo empieza igual: mi mamá entra en mi habitación y me dice que ya es hora de levantarme; entro a la ducha odiando el hecho de que el sol haya salido y se hubiera convertido en otro molesto domingo. Salgo y me siento en la cama al frente del ropero para pensar que ponerme, todo con el único objetivo de llamar la atención de un hombre al cual solo quiero como amigo, pero mi ego está primero así que no puedo evitarlo. Tomo un rápido desayuno y el único pensamiento coherente que pasa por mi mente es: malditos domingos!
Todo esto porque cuando eres miembro de una familia que pertenece a cierta religión (la cual han impuesto en tu vida) que se reúne los domingos en las mañanas ese día se resume a eso: a levantarte para ir a algo que no quieres, a algo con lo cual no te sientes satisfecha, a algo que pertenece inevitablemente a tu vida, y que lo hará mientras tu papá pagué tu universidad y te hospede en su casa.
He allí la razón de mi odio por los domingos, para aquellos que me miran raro y dicen: “¿Estás loca? Los domingos son el mejor día de la semana” Yo les digo que no es cierto, y si el argumento expuesto anteriormente no les es suficiente aquí les doy otro:
Cuando llegan los miércoles no me cambio por nada del mundo, así pase un carro sobre un charco y me empape de pies a cabeza. Los miércoles son los mejores días de la semana porque la parten en dos, me despierto y una vocecita en mi mente me dice “Bienvenida al miércoles, sé feliz”. Después llegan el jueves, el viernes, y el sábado: el añorado fin de semana se hace presente con los brazos abiertos, con un montón de planes con amigos, o simplemente de quedarte en la casa leyendo un buen libro. Y no me digan que no, los sábados tienen su magia, aún cuando llegan las seis de la tarde y eres consciente de que al otro día se hace presente el domingo.
Cuando éste llega se acaba la dicha del fin de semana, no dan casi nada bueno en la televisión y llega el lunes. El Domingo es ese día que te advierte que debes reaccionar, que la magia del sábado se acaba y llega la frustración del lunes; tener que ir a trabajar o estudiar, en mi caso, a las siete de la mañana, y empezar una nueva semana con más trabajos, más entregas o más problemas.
Pero en fin, dirán que soy la típica persona pesimista, no es así amo la mitad de la semana, y no hay nada de malo en odiar los domingos. De hecho es algo que me identifica, como el no querer a los infantes, no ser buena ama de casa, o amar la lectura y a mis amigos hasta tal punto que perezco adicta. En el momento que ame los domingos sabrán que cambié y que algo en mi sistema nervioso está fallando. En ese momento preocúpense, por ahora sepan que los domingos y yo no tenemos una buena relación.